Aves de paso por la despenalización del aborto

Mar 29, 2007

Mujeres y hombres, somos libres de hacer con nuestro cuerpo lo que más queramos, tatuarnos, emborracharnos, drogarnos y llevar el tipo de vida sexual que más nos plazca; pero también somos responsables de cuidar que nuestras acciones no afecten a terceros; y menos, a inocentes e indefensos.

El aborto ha sido practicado desde hace mucho tiempo, por muchas mujeres de todos los estatus económicos, sociales y culturales; de hecho, en varios estados incluyendo la ciudad de México y Quintana Roo, el aborto es legalmente autorizado cuando peligra la vida de la madre; cuando el feto presenta malformaciones y cuando el embarazo es producto de una violación.

Desafortunadamente, muchas mujeres han perdido la vida por practicarse el aborto ilegal en consultorios clandestinos que no tienen las condiciones necesarias para realizar tan delicadas intervenciones.

Por esta razón, por la pobreza y por el derecho de la mujer para decidir libremente sobre su propio cuerpo; hace unas semanas la bancada del PRD propuso en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal una reforma para despenalizar, junto con la eutanasia, el aborto, este último tema, se subirá al pleno el 12 de abril para su discusión y eventual aprobación.

Dicha propuesta, ha dividido a la sociedad en dos partes, los que defienden el derecho de la mujer para hacer con su cuerpo lo que mejor le convenga y los que defienden el derecho a la vida, de un ser, que aún no se puede defender.

Este columnista de comentario considera, que tanto mujeres como hombres, somos libres de hacer con nuestro cuerpo lo que más queramos, tatuarnos, emborracharnos, drogarnos y llevar el tipo de vida sexual que más nos plazca; pero también comparte la idea, de que ninguna de nuestras acciones debe afectar directamente a terceros.

Y es que ciertamente, hay muchas mujeres que ¡SÍ! requieren de un aborto y la ley las ampara; pero hay “algunos” casos, en que “señoritas o niñas bien” sólo quieren abortar su clásico “domingo siete” para evitar “el qué dirán” o simplemente para seguir con su vida y con sus derechos, como si nada hubiera pasado.

Son “señoritas o niñas bien” que fueron o van, a buenas escuelas, donde la información sexual es casi diaria y que por consejos en casa no pararon; pero en una “Ladys Nigth” se pasaron de piñas coladas, se echaron un “Quickly” con el más guapo de la noche, les valió “verdura” que su garañón en turno no llevará condón y salieron premiadas. Ahora, para solucionar ¡SU! bronca le quieren privar su derecho de vivir a un inocente. .

Hay otros casos en que algunas mujeres quieren abortar porque son madres solteras y ya no pueden mantener una tercera o cuarta boca más. –Y usted disculpe, pero un “sin querer queriendo” se pasa y tal vez dos; pero tres o cuatro “accidentes”… ¿creo que ya no, verdad?

He de ahí, que gracias a estas “niñas bien o pobres madrecitas”, muchas personas compartimos la idea de que efectivamente, toda mujer debe tener el derecho de elegir sobre su propio cuerpo; pero no cuando en ello va, la vida de otro ser, que no tiene la culpa de su irresponsabilidad o inconsciencia.

-Considero – que si damas de este perfil, tienen el “valor” de tirar por el escusado a un ser vivo; mejor deberían usar ese valor en darle al “producto” una oportunidad de vida y darlo en adopción.

Que la burocracia para adoptar está pesada; pues que se presente una propuesta de ley para agilizar el trámite de adopción.

Y para terminar con este maquinazo opino, que sobre este tema, los sacerdotes también pueden opinar; pero sólo eso, opinar y nada más.

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