Una policía sin capacitación, sin mantenimiento y sin espíritu
Tal vez, si algún día, la sociedad acompañara a los guardianes del orden en su lucha por conseguir un trabajo digno, pudiera ser, que los “colegiados” del Cabildo los escucharán y los tomarán en serio. Y pudiera ser, que los ciudadanos algún día, pudiéramos contar con una policía digna.
Ya se hizo costumbre que: cada vez que cambian al comisionado de policía en Cancún, sale un grupo disidente amenazando con un paro de labores; esto en caso de que no les atiendan sus demandas. Exigen mejores sueldos y prestaciones así como los elementos necesarios para realizar su trabajo, que es la de enfrentarse a delincuentes de toda talla (uniformes, chalecos antibalas, cascos, botas, ¡armas y balas!, entre otros elementos)
Y el reciente cambio no fue la excepción y aunque mucho se ha criticado y condenado que las demandas de la disidencia “coincidan” con los cambios del comisionado, la verdad es que solamente los gendarmes saben porque lo hacen así, sólo ellos saben, si así los escuchan o si así, les hacen validas sus demandas.
— ¡Total! en estos casos el fin justifica los medios.— Y estos párrafos no tratan de cuestionar los métodos de nuestros azulados guardianes del orden para hacerse escuchar; porque este problema ya se ha tocado miles de veces por todos los medios, pero como parece que a nuestro flamante “colegiado” en el Cabildo no le importa y a nosotros sí, pues lo volveremos a tocar y a tocar, a ver si algún día se aprenden la canción.
Y empecemos por volver a reconocer, que a nuestros policías sí les hace falta, mucho, pero mucho de todo para hacer aunque sea un trabajo muy regular. -Les faltan muchos elementos, complementos e implementos; pero “lo más pior”, les hace falta mucha ¡¡capacitación!!
Mandar a los policías sin la capacitación adecuada, es mandarlos en total desventaja contra la delincuencia; es hacerle honor al refrán que dice “van a la guerra sin fusil” y en algunos casos es literalmente.
Esto sin contar, que les hace falta mucho, pero mucho mantenimiento físico; algunos de nuestros gendarmes de plano parecen tamales mal amarrados, pues por más que quieran o traten, no pueden ocultar tremendo pectoral que tienen, pero a la altura del ombligo. A simple vista se puede apreciar que muchos de nuestros “polis” no completan los 100 metros planos ni en 100 segundos.
Y desde este periscopio, todo parece indicar que tanto los ciudadanos como sus policías tendrán que enfrentar este problema “a ver cómo”, pues los encumbrados en el poder de las jefaturas, los verdaderos amos del poder judicial, más que tratar de combatir la delincuencia, parece que tratan de tolerarla ya que incluso, muchas, pero muchas veces de la delincuencia se sirven. O de plano, de la delincuencia se hacen millonarios.
Tal vez, si si algún día, la sociedad acompañara a los guardianes del orden en su lucha por conseguir un trabajo digno, pudiera ser, que los “colegiados” del Cabildo los escucharán y los tomarán en serio. Y pudiera ser, que los ciudadanos algún día, pudiéramos contar con una policía digna.
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