Alcaldía, una verdad a medias
La asunción de Puerto Morelos como alcaldía este miércoles, sería sólo darle atole con el dedo a los portomorelenses que presionaron a las autoridades de Benito Juárez para su creación, al ceder a la exigencia de grupos como la Asociación Civil “Reivindicación Histórica de Puerto Morelos”, y no definir de una vez la delimitación del territorio, que ocasionará a futuro problemas de índole político y económico. —Esta indefinición –intencional por un aparente vacío legal- de las autoridades municipales, derivó ya en un conflicto entre grupos antagónicos, donde unos apoyan la decisión de la Comuna, protegiendo sus intereses, mientras otros condenan que no les definan la jurisdicción que administrará el futuro alcalde.
Al respecto, Augusto Ferrat Carmichael, quien encabeza a los ciudadanos conformados en la Asociación Civil “Reivindicación Histórica de Puerto Morelos”, señala que es de vital importancia para ellos llegar a ser alcaldía, por los beneficios que traería al puerto en el aspecto social, económico, político y turístico.
Sin embargo, acepta que hay posiciones encontradas entre la Asociación que él encabeza y el Comité de Vecinos que representa a diversos sectores de esta villa.
Y es que el artículo 20 de la Ley Orgánica del Municipio, interpretada a su manera por cada grupo, estipula que: “Las alcaldías son órganos descentralizados, auxiliares de la administración pública municipal, que dependerán directamente del Ayuntamiento con las facultades y atribuciones que les sean concedidas en el ámbito de su jurisdicción y con el presupuesto que el propio Ayuntamiento le señale en los términos de la presente Ley”.
Sin ‘fronteras’
Sobre la extensión y límites remarca: “Las Alcaldías serán determinadas por cada Ayuntamiento atendiendo en su capacidad administrativa”.
Ferrat Carmichael menciona que el objetivo en general no es pedir territorio, sino que primeramente se acepte lo que cita la Ley y el PDU: Las facultades otorgadas por el Cabildo de Benito Juárez se extienden desde el rancho “El Círculo” al norte, hasta los límites con el municipio de Solidaridad al sur.
Este problema ya reventó con los taxistas locales, quienes afirman no perderán el territorio que abarcan las concesiones que el Gobierno del Estado les ha otorgado.
Y todo se origina por el debate interpretativo de la mencionada ley y de los que defienden la postura de que se eleve a alcaldía sin definir su geografía, y los que piden que se haga la declaratoria, pero con las delimitaciones y la jurisdicción correspondientes que les permita una administración sana.
Mientras tanto, la guerra sucia desatada entre grupos antagónicos, donde cada quien apoya a su respectivo candidato rumbo a las próximas elecciones, ha ignorado los deseos legítimos del grueso de la población.
Fuente: El Quequi
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