Destronan a capos transportistas de Cancún
A lo largo de la historia de este municipio, los ciudadanos hemos sido secuestrados por cuatro empresas que transportan al usuario como si llevarán vacas y bueyes. Unidades chatarras “conducidas” por bestias
Al fin se concretó el paso a la licitación del auto-transporte publico en Cancún; algo que la sociedad ha demandado por décadas de mal servicio.
A lo largo de la historia de este municipio, los ciudadanos hemos sido secuestrados por cuatro empresas que transportan al usuario como si llevarán vacas y bueyes con acelerones y frenones que ponen en riesgo la integridad del usuario; choferes que conducen como bestias, que no respetan ni límites de velocidad, ni semáforos, levantan y votan pasaje en cualquier lugar, sea o no, parada oficial.
Las unidades chatarras tienen más de seis ocho años de antigüedad, con asientos rotos, tambaleantes y oxidados, son conducidas sin precaución y respeto alguno, tanto para los usuarios como para los conductores particulares; levantan y votan pasaje en doble fila, invaden carriles en una milésima de segundo y juegan carreritas contra compañeros y colegas.
Autocar, Turicun, Bonfil y Maya Caribe son las empresas concesionarias que han monopolizado el autotransporte, que aparte de ser las responsables de la mayoría de los daños a las calles y avenidas de Cancún, no han pagado nunca un sólo centavo por dicho derecho.
Por décadas han sabido ganarse del alcalde en turno un manto de impunidad y hoy los descobijaron. Han pegado sendos gritos y alaridos de ardor y dolor a su cartera pues al fin, entró la licitación y con ello, otras empresas al reparto de un pastel llamado Cancún.
Algunos dicen que las autoridades lo hicieron para favorecer a otras empresas y que fueron motivadas por una lana. Y nadie puede asegurar lo contrario, pero lo que sí se puede asegurar, es que la competencia atrae mejor servicio y precio.
Con ello, -(al menos por el momento)- podemos decir que de todo esto, los ganadores son los usuarios y la sociedad en general, pues aparte de obtener mejor servicio con dicha licitación se aplicará un impuesto a las empresas auto-concesionarias, el cual se etiquetará para el mantenimiento de las avenidas y calles cancunenses.
Sólo falta que el nuevo alcalde de Cancún Greg Sánchez, no le vaya a dar palo a un anhelo que la sociedad ha mantenido por décadas.
Categories: La Columna, Política