“Más pronto cae un hablador que un cojo”
Recordemos que en campaña, Greg Sánchez, prometió ser un alcalde que gobernaría con “mano firme” y que no iba a “solapar” a ningún abuso de cualquier tipo; pero como dice el dicho: “más pronto cae un hablador que un cojo”. Y al primer edil, tanto le “tiembla la mano” para solucionar problemas como el de las sexo-servidoras de la 63 como “solapa” algunos delitos que a la vista de cualquiera, comenten los invasores.
Ciertamente la ley dice que el Ayuntamiento tiene la obligación de satisfacer algunas necesidades de todos y cada uno de los ciudadanos, entre ellas, la de vivienda.
Con este argumento algunas personas recurren a la invasión de predios como herramienta para cubrir su necesidad; pero también es muy cierto, que gente enquistada en el poder aprovecha y abusa de este fenómeno en beneficio propio. Y en estos últimos dos meses, en Cancún las invasiones por “necesidad” y por negocio se han disparado y no existe alcalde con “mano firme” que las pueda o quiera controlar.
La Dirección de Seguridad pública y la de Ecología de igual manera se han manifestado inoperantes para aplicar la ley contra todos los delitos que comenten los invasores.
Es decir, si cualquier ama de casa se le ocurre quemar su basura porque el camión recolector no pasa, ¡¡como por arte de magia!! llega un ecologista municipal para aplicar todas las sanciones de rigor; ah pero eso sí, los invasores queman y queman basura y vegetación fresca sin que la Dirección de Ecología haga lo propio.
O sea, si la policía sorprende a cualquier ciudadano con problemas para controlar la vejiga, orinando aunque sea en lo oscurito, segurito lo meten al tambo a menos de que deje “pa´l chesco”; ah pero eso sí, los invasores orinan y defecan al aire libre y la policía no se aparece para aplicar la ley.
El punto es: que si el actual alcalde tuviera tantita voluntad o mejor dicho, si no le “temblara la mano”, pues no “solaparía” estas invasiones a predios particulares y aplicaría el Bando de Policía y buen Gobierno.
Recordemos que en campaña, Greg Sánchez, prometió ser un alcalde que gobernaría con “mano firme” y que no iba a “solapar” a ningún abuso de cualquier tipo; pero como dice el dicho: “más pronto cae un hablador que un cojo”. Y al primer edil, tanto le “tiembla la mano” para solucionar problemas como el de las sexo-servidoras de la 63 como “solapa” algunos delitos que a la vista de cualquiera, comenten los invasores.
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