Un difícil comienzo
POR: ARLETT Mendoza /// El embarazo es el sublime momento donde la vida fluye para engendrar a otro ser humano, por ende, el ideal es que las mujeres transcurran la gestación con una situación en la que transmitan a su hijo la paz necesaria para un óptimo desarrollo; pero no en todos los casos es así.
Elsa Sánchez, de 44 años de edad, comenta su experiencia: “Al enterarnos de que estaba embarazada, una gran dicha nos embargó a mi esposo y a mí. Todo transcurrió con normalidad hasta el tercer mes que tuve la primera amenaza de aborto, fue doloroso pensar que nuestro hijo podía no nacer, así que hicimos todo lo que el médico nos indicó y pese a eso, al séptimo mes volví a presentar sangrado. El instinto materno es muy fuerte, yo me sentía extraña, pero el sentir que una vida fruto del amor estaba creciendo adentro de mí y que yo era la responsable de salvaguardar su derecho a nacer, me infundió fortaleza”.
“En muchas ocasiones, una amenaza de aborto hace que el inicio de la maternidad sea adverso. Sin embargo, estar en estrecha comunicación con médico, seguir todas sus prescripciones y mantener una actitud tranquila, puede ayudar a brindarle al bebé la protección y el amor que necesita para que llegue a término”, afirma la doctora Lourdes Hernández, especialista en enfermedades genéticas y congénitas, del Centro de Rehabilitación Infantil Teletón.
Estas condiciones durante el embarazo, hacen que la madre pase por un periodo de estrés, que puede disminuir si ella se pone en contacto con su hijo. Al respecto, el maestro en psicología Manuel Alfonso González afirma: “La sangre que llega al niño por el cordón umbilical contiene las sustancias que segrega la madre cuando tiene determinado estado de ánimo; es decir, si ella está asustada, la adrenalina que genera también se la transmite al bebé. Esto afecta directamente al sistema inmunológico de ambos, por ello tener pensamientos positivos y visualizar a su hijo entre sus brazos, fortifica el estado de salud de los dos”.
La comunicación es otro factor que puede fortalecer a la madre y al hijo. “El bebé también responde a la información que viene del exterior, por ello si la madre, y en caso de tener una pareja, el padre, platican con el niño acerca de la alegría que les da su llegada al mundo y acercan al vientre luz y música cálida, es más probable que el embarazo transcurra en calma. Además, el vínculo entre los padres y el hijo se refuerza, creando así una barrera de contención contra cualquier obstáculo”, asegura el especialista.
La esperanza es una fuerza que brinda cobijo a quien lo necesita, por ello mantener su flama prendida, puede ayudar a alumbrar el camino de las madres en estas circunstancias.
“A favor de la paz, por un México Unido”.
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