¿Eres justo?
POR: ALICIA Nayeli Valdez /// Es importante cultivar diariamente el valor de la justicia desde nuestra propia persona, por medio de darle un trato digno a todas las personas que nos rodean y recordar que todos somos iguales. Gabriel García Márquez, escritor latinoamericano, afirma: “He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse”.
Sabemos que actuamos con justicia cuando nuestras acciones van encaminadas hacia el bien de todos, como ocurre en un antiguo cuento japonés que narra la historia de Ling, un jovencito de trece años, quien un día encuentra en el camino una bolsita y al abrirla, se percata de que contiene quince monedas de plata.
Sin pensar en que el dinero no era suyo y con las necesidades de su familia en mente, se gasta dos monedas en comida para su mamá y hermanitos. Sin embargo, después reflexiona y se da cuenta de que su acción no fue la correcta; así que decide buscar al dueño de ese dinero y prometerle que pagará con trabajo lo que tomó.
Por ello, notifica al juez de la localidad su hallazgo; al poco tiempo, se presenta el señor Cheng, quien declara haber perdido esa bolsa, pero que en su interior no había quince, sino treinta monedas. Tras escuchar esto, el juez, un hombre sabio y observador, da su veredicto, afirmando: “No tengo razón para dudar de la palabra de ninguno de los dos; por lo tanto, es evidente que la bolsa encontrada no es la que le pertenece al señor Cheng; será archivado el reclamo para que cualquier bolsa con esas características, le sea devuelta a su dueño y en cuanto a la de quince monedas, como nadie la ha reclamado aún y dadas las circunstancias, es propiedad de quien la encontró”.
Con este pequeño cuento, nos podemos percatar que éste es un valor que debe existir en la sociedad para que funcione correctamente, con equilibrio y armonía, esto aplica para cualquier grupo de convivencia: desde un salón de clases, una familia o un país entero.
Podemos entender a la justicia como darle a cada quien lo que le corresponde y, se mantiene a través de reglas, normas y leyes, ya sea en un hogar o en un país. Éstas sirven para que todos vivamos tranquilos, respetando los derechos de los demás, evitando pleitos y dificultades. ¿Imagínate un mundo sin esas reglas?, el caos reinaría y jamás lograríamos estar de acuerdo.
Es importante cultivar diariamente el valor de la justicia desde nuestra propia persona, por medio de darle un trato digno a todas las personas que nos rodean y recordar que todos somos iguales. Gabriel García Márquez, escritor latinoamericano, afirma: “He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse”.
Para saber que estamos actuando conforme a este principio, es necesario escuchar a nuestra consciencia, a esa voz interior que en determinada situación, nos dice lo que es correcto.
“A favor de la paz, por un México Unido”.
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