Pagos… ¿chiquitos?

Jul 21, 2008

De acuerdo al último informe, sobre tasas de interés, recientemente presentado por el Banco de México, por una lavadora con valor de 5 mil pesos, una familia debe pagar hasta 14 mil pesos si la compra a plazos en una cadena comercial como Electra o Bodega Aurrera.

La mayoría de los 100 millones de consumidores mexicanos que no usa “cuello blanco” para completar sus ingresos se ve en la necesidad de recurrir a las mas variadas formas de crédito que ofrecen tanto bancos y tiendas departamentales, como prestamos que ofrecen micro financieras y casas de empeño. En ambos casos las tasas de interés sobrepasan en desmedida forma la publicidad de un negocio de estos que asegura pagos chiquitos e infinitos.

De acuerdo al último informe, sobre tasas de interés, recientemente presentado por el Banco de México, por una lavadora con valor de 5 mil pesos, una familia debe pagar hasta 14 mil pesos si la compra a plazos en una cadena comercial. Si un pequeño comerciante acude a una micro financiera para obtener financiamiento tendrá que devolver tres pesos por cada uno recibido de crédito. Los datos recabados por el Banco de México, divulgados este martes, nos muestran que las personas y familias de menores ingresos se han convertido en un filón para compañías otorgantes de crédito.

Desde hace unos tres años, tanto los bancos comerciales como empresas vendedoras de bienes de consumo duradero han buscado ampliar su base de clientes en los estratos de menor ingreso por lo tanto miles de familias han recibido por primera vez acceso a un crédito, aunque los datos ofrecidos por el banco central nos muestran el alto costo que debe pagar quien menos poder adquisitivo tiene.

Por ejemplo: Una familia que adquiere a crédito una lavadora con valor promedio de 5 mil pesos, en pagos fijos semanales a plazos entre 48 y 52 semanas, deberá pagar en Famsa una tasa de interés total –incluidos comisiones y gastos de gestión, lo que se denomina el costo anual total o CAT– de 100 por ciento sobre el valor original de la pieza; esa tasa de interés, para la misma lavadora, sube a 170 por ciento en Electra, roza 180 por ciento en Bodega Aurrerá, subsidiaria de Wal-Mart y alcanza valor tope en Chedrahui con un 185 por ciento. En este último caso, por el bien con valor de 5 mil pesos el comprador termina pagando 14 mil 800 pesos, de acuerdo con los datos divulgados por el banco central.

En el caso de las tiendas departamentales la tasa de interés total o CAT más bajo es el de Coppel, de 40 por ciento anual; luego está Viana, que cobra 52 por ciento anual; Sears y Mixup, 54 por ciento en cada caso; Liverpool, 61 por ciento y C&A Modas, con un costo anual total de 81 por ciento. Para estas referencias, el Banco de México usó como base de cálculo una línea de crédito revolvente de 10 mil pesos, con pago mensual a tres años.

El informe considera a su vez el costo que pagan los usuarios de “microcréditos”, generalmente pequeños comerciantes, incluso vendedores callejeros de alimentos, o artesanos.

En el caso de un “micro crédito”, una persona que obtenga de una micro financiera un crédito de 7 mil pesos, liquidable en pagos semanales a plazos entre 16 y 78 semanas, pagará una tasa de interés total o CAT de 50 por ciento en la micro financiera El Angel; de 150 por ciento anual en Compartamos; de 200 por ciento en Banco Azteca –al igual que Elektra, propiedad de Ricardo Salinas Pliego, dueño también de Tv Azteca– o de 300 por ciento en Pronegocio.

Las tasas de interés de estos microcréditos son muy similares al que cobran las de las empresas dedicadas a los créditos prendarios. Para un crédito de 7 mil pesos, el Monte de Piedad cobra un CAT de 80 por ciento; Prendalana, 180 por ciento; Mr. Money, 220 por ciento, y El Diamante, 320 por ciento. Así, en este último caso, una deuda de 7 mil pesos se convierte, al término de un año, en un pasivo de 29 mil 400 pesos, según los datos divulgados por el banco central.

Aunque menor, el CAT por el financiamiento con tarjetas de crédito bancarias no deja de ser varias veces superior a la inflación, que a la fecha en México de 4.5 por ciento anual.

El costo anual total para el usuario de tarjetas de crédito es de 42 por ciento en el caso de los plásticos emitidos por Inbursa, 44 por ciento en Santander, 51 por ciento en Scotiabank, 60 por ciento en BBVA Bancomer y 62 por ciento en Banamex, en todos los casos en términos anuales, de acuerdo con el banco central que, para estos ejemplos, toma de referencia un crédito revolvente de 10 mil pesos con pago mensual a tres años.

En el asunto de las tarjetas de crédito bancarias la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) advirtió, en su ultimo informe, que 60 por ciento de los 24.1 millones de usuarios de tarjetas de crédito bancarias que existen en México acostumbran pagar sólo el mínimo requerido, lo que puede convertir a este instrumento en una “auténtica tienda de raya”. Advirtiendo que pagar sólo el mínimo transforma a las tarjetas en la forma más onerosa del crédito, porque un usuario abona 7.55 veces el monto y al término de 20 años mantiene como saldo una deuda nominal incluso mayor a la que le dio origen.

Pongamos como ejemplo el hipotético caso de una persona que adquiere un refrigerador a 10 mil pesos y lo paga con su tarjeta de crédito. El banco que emitió la tarjeta cobra una comisión anual de 360 pesos más el IVA, un pago mínimo de 3 por ciento de la deuda total y una tasa de interés anual de 28 por ciento.

Con ese mínimo de 300 pesos mensuales exigido por el banco, y una tasa de interés de 28 por ciento, después de 240 pagos mensuales a lo largo de 20 años el monto cubierto ascendería a 75 mil 504.49 pesos, cantidad equivalente a 7.55 veces el crédito. Pero además quedaría un remanente nominal de 10 mil 534.27 pesos por pagar. Esto es así porque 68 por ciento de los pagos se destina a intereses, 10 a comisiones, 10 al IVA y 12 por ciento a la amortización del capital principal.

¿Cuáles pagos chiquitos?

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