Con la fuerza de Greg, la deuda crece
Apenitas llegó Gregorio Sánchez a la alcaldía de Cancún, en este mismo espacio nos hicimos la primera pregunta ¿qué pasará con la histórica deuda de la Comuna? Es decir: ¿se reducirá o se incrementará? Y ahora le pregunto estimado lector: ¿qué creé qué paso?
Antes recordemos que la histórica deuda se la dejo el ex alcalde Rafael Lara Lara a su sucesora Magaly Achach de Ayuso en 250 millones de pesos.
Dicha deuda Magaly se la dejo a Juan Ignacio García Zalvidea, en 220 mdp; la cual, “Chacho” la incrementó nada más y nada menos, que a mil quinientos millones de pesos.
Al paso de Francisco Alor Quezada, la histórica deuda bajo a 700 mdp. ¿Y ahora que creé? pos nada, que ya está saliendo del comal la aprobación para que Greg nos endrogue con otros 200 mdp; nomás pa´ empezar.
El alcalde por su lado, nos quiere dorar la píldora con que el “prestamito” no lo usará, que sólo estará guardadito bajo el colchón por aquello de las emergencias.
“En ningún momento ha habido ninguna solicitud de préstamo, se va a solicitar al cabildo una línea de crédito revolvente para tenerla y usarla nada más en caso de emergencia o nunca usarla, es como un seguro y para tenerlo ahí por ejemplo en caso de un huracán”: GSM.
–(Y como en Cancún casi no llegan los huracanes)–
Hasta hace unos días, los regidores habían manifestado un total desconocimiento de los “los cómos” o “por qués”; sin embargo, como por arte de magia el prestamito está por cuajarse y nomás falta decidir si es Banorte, HSBC o Banamex el que se rayará con los intereses que este “negocito” gregoriano les facilitará –(el favorito dicen, es Banorte)
Recordará también mi estimado lector, que entre los dimes y diretes, chismes y rumores que se decían del ahora alcalde cuando andaba en campaña, era que, a su “marketing” le había metido un poco más de cien melones. –pos ya la hizo ¿o no?.
Y es que en algunas mentes mal pensadas se ha dado el sospechosismo, de que con este prestamito Greg estaría (si fuera el caso) a un pasito de recuperar su inversión y que hasta le sobró para maicear a quienes le votaron a favor. —Pos total, lo de menos es cuadrarlos ¿o no?.
La última palabra, como siempre, la tiene usted mi estimadísimo lector.
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