Discapacidad auditiva
POR: Carlos Balderas ///
El 29 de septiembre, se celebra el día internacional de la sordera. Según la Federación Mundial de Sordos (WFD por sus siglas en inglés), en el mundo existen alrededor de 70 millones de sordos, aunque esta cifra podría ser mayor, ya que este número de personas son sólo los casos que ellos representan, y de los que se tienen noticia por las distintas organizaciones que trabajan en conjunto con ellos a nivel mundial.
La inclusión de las personas con discapacidad auditiva en la sociedad, con igualdad de oportunidades y accesibilidad, es una labor conjunta cuya responsabilidad compete a todos los miembros de la sociedad y a las instancias gubernamentales.
A pesar de ello, históricamente se ha atendido a la sordera desde una perspectiva clínica, enfocada en el déficit auditivo y en la enorme diversidad de problemas fisiológicos que provocan una debilidad o bien, la total ausencia de la capacidad para detectar sonidos.
Hay muchas clasificaciones de la sordera, dependiendo de las características físicas que se presenten en la persona que la padece, su causa fisiológica, el momento en el que se manifiesta en el individuo, etc., pero todas éstas responden a una clasificación de orden puramente clínico.
No obstante, nuevos puntos de vista del fenómeno de la sordera, aportados principalmente por las perspectivas socio-cultural y socio-antropológica, no consideran a la discapacidad auditiva como una deficiencia física o fisiológica, sino como “un rasgo característico de una comunidad: la comunidad sorda, con usos, costumbres y una cosmovisión propia, así como una lengua propia: en el caso de México, la Lengua de Señas Mexicana” (LSM), según comenta Noé Romero Rojas, presidente de la Asociación por el Desarrollo Integral del Sordo A.C., también conocida como Grupo Lasso.
Los casos de déficit de audición no siempre se detectan a tiempo. Para descubrirlos, se realizan una serie de valoraciones y pruebas clínicas con aparatos de audiometría, pero la detección temprana de la sordera en México presenta fuertes retos. “En ocasiones, los niños se dan cuenta que padecen discapacidad auditiva hasta los tres años, o hasta que entran a la escuela” –afirma Noé, quien trabaja con niños y niñas de unas 70 familias que presentan esta condición. Es importante reconocer que las pruebas deben hacerse no sólo para detectar déficits de audición, sino cualquier clase de discapacidad, que pudiera llegar a requerir de condiciones especiales para el óptimo desarrollo del individuo.
Otro gran reto que presenta la sordera, no sólo en México, sino a nivel mundial, es la exclusión histórica a la que se han enfrentado las capacidades distintas, en general. “Una idea falsa es pensar que la Lengua de Señas Mexicana es una lengua que pocos usan. Si hablamos del 10% de la población mundial, 10% de la población nacional, hablamos de más de diez millones de personas. En cuanto a lenguas minoritarias, la lengua de señas ocupa uno de los primeros lugares” – apunta Romero. Otra idea falsa es pensar que la lengua de señas es “universal”, siendo que cada país, e incluso cada región, comparte ciertas variantes lingüísticas que la diferencian de otras regiones.
En realidad, la gente con discapacidad auditiva es uno de los grupos sociales con los vínculos sociales más estrechos. A diferencia de otros grupos minoritarios que comparten rasgos culturales, de identidad, y una región geográfica, los sordos están separados geográficamente, y aun así comparten todas las características idiosincrásicas que los mantienen unidos.
Más información:
Federación Mexicana de Sordos, www.galeon.com/femesor/
Grupo Lasso, 56145938, grupolasso@yahoo.com.mx
Seña y Verbo: Teatro de Sordos, http://www.teatrodesordos.org.mx/
“A favor de la paz, por un México Unido”.
www.sermexico.org.mx
Categories: Política