Con la mira en el triunfo
POR: Rafael Pérez Jiménez //7 Con decisión y actitud, trabaja para consolidarse como una de las grandes figuras del deporte de nuestro país. Su disciplina, el tiro con arco recurvo. Su nombre, Aída Román Arroyo.
Originaria del Distrito Federal y con 20 años de edad, es la más joven integrante de la familia Román Arroyo, conformada por sus padres Aída y Enrique, y sus hermanos Pablo, Enrique y Diego.
Desde los 3 años se involucró en el deporte, primero en gimnasia rítmica y olímpica; “siempre fue muy inquieta, incansable, con mucha fuerza y energía”, comenta Aída, su madre. Años más tarde, aproximadamente a los doce, se sintió atraída por el basquetbol; después practicó el futbol americano y el tiro con arco.
El contacto con el tiro con arco se dio a partir de que su padre, profesor de educación física en el Instituto Politécnico Nacional, casualmente la llevó junto con sus hermanos a un curso de tiro: “Me pidieron que llevara a mis alumnos, pero no fue posible ese día y pregunté si podía llevar a mis hijos, me dijeron que sí y ahí fue donde empezó todo”, recuerda Enrique, su papá.
En el curso salieron a relucir sus aptitudes para desarrollarse en esa disciplina; era tal su capacidad que a los dos meses de entrenamiento fue seleccionada para competir en las Olimpiadas Nacionales celebradas en Mérida, Yucatán, donde obtuvo 6 medallas de plata.
Alternó el tiro con arco junto con el basquetbol, aunque la decisión final para dedicarse al primero, surgió cuando ingresó a la carrera de Administración, en la Universidad Nacional Autónoma de México.
En el 2006 fue invitada por la federación de tiro con arco a un campamento en China y al regreso logró el primer lugar en el selectivo clasificatorio para los Juegos Panamericanos de Rio de Janeiro de 2007, donde obtuvo una medalla de plata y el 5º lugar en la Copa del Mundo en Santo Domingo, República Dominicana.
La unión familiar es esencial en la trayectoria de Aída: “Mis papás siempre están al pendiente de nosotros y entre los hermanos nos ayudamos, si alguno logra un triunfo jala a los demás; no es una competencia, al contrario, es una motivación, tanto en el deporte como en el estudio”, comenta Quique, uno de sus hermanos.
La madre de la atleta asegura: “La base del éxito de los hijos es estar con ellos en todo momento, orientarlos y apoyarlos para que cumplan sus metas y sean buenas personas”.
El poco tiempo con la familia es un sacrificio más en la ascendente carrera de Aída, pero su carácter, dedicación y constancia le han mantenido en la línea del éxito, como lo explica su padre: “Es una mujer de decisión y si se pone un reto no para hasta conseguirlo, es muy tenaz”.
A sus 20 años, Aída se mantiene bien ubicada en la realidad, sabe que de la práctica del tiro con arco no vivirá siempre, por lo cual, entre sus metas están terminar su carrera universitaria y dedicarse al deporte en el aspecto directivo.
Aída Román Arroyo es un claro ejemplo de una persona comprometida con sus objetivos, que sabe para lo que trabaja; un ejemplo de constancia y disciplina; sin duda, un ejemplo a seguir.
“A favor de la paz, por un México Unido”.
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