El segundo aire

Sep 14, 2008

POR: María Gabriela Zamudio Demerutis. ///
Ser joven tiene que ver con actitud y no con edad, pueden cumplirse 20, 60 y hasta 80 años y ver la vida desde esta perspectiva. Es equivocado pensar que la existencia se basa en un ritmo de tres movimientos: inicio, plenitud y decadencia, pues quienes creen que hay otras posibilidades han trascendido las barreras cronológicas para hacer cosas que a la vista de otros parecían imposibles, tal es el caso de Rosario Iglesias una atleta mexicana que a sus 91 años seguía dando muestras de fortaleza y actitud positiva. Para esta voceadora de la colonia Nápoles, ni la falta de recursos ni una educación limitada, ni mucho menos la edad fueron pretextos para convertirse en una triunfadora.

La palabra “viejo” ha adquirido una connotación fuerte y negativa como sinónimo de enfermedad, limitación, desventaja e infinidad de conceptos erróneos. Ahora a una persona de más de 60 años se le engloba en el concepto de la tercera edad y gracias a muchas iniciativas se da un mejor lugar a quienes alcanzan esta edad cronológica, lo que significa que nuestra perspectiva sobre esto está cambiando para bien. Gracias a los avances científicos y tecnológicos, entre otros, hemos visto cambios: en la antigüedad la edad de mortandad era temprana y podía decirse que un hombre o mujer de 40 años era un anciano; ahora la existencia se ha prolongado tanto como las posibilidades de alcanzar calidad de vida a una edad avanzada; todo esto se basa en un principio lógico de actitud o postura ante las circunstancias y ¿Tú qué tan viejo te sientes?

El otro día conocí por casualidad a la señora Blandina Barajas mi sorpresa surgió cuando pensé que estaba frente a una mujer de 60 años y en realidad tenía 84; con un rostro vivaz con apenas pocas arrugas y una actitud franca y feliz ante la vida. Su plática interesante me envolvió con rápidez; trajo consigo fotos y recuerdos que nutrieron una mañana completa. Se trata de una luchadora que empieza su día temprano para dirigirse a donde necesita o quiere; es activa e independiente y goza al sociabilizar. Para ella, la edad no es impedimento y como afirman sus hijos: “tiene pila para rato”. A pesar de ser muy activa concede el tiempo justo para vivir en orden: duerme, come y toma sus medicamentos a la hora. Al hablar con ella se percibe gran lucidez, concentración y unos sentidos ampliamente desarrollados. Su secreto está en cómo ve la vida y como fluye con ella sin oponer resistencia. Tiene buen humor, una actitud positiva y rechaza con rigor las actitudes negativas y derrotistas. Su vida tampoco fue sencilla, pues enfrentó múltiples problemas con el nacimiento del Volcán Paricutín en Michoacán, con un fuerte huracán en Veracruz y durante el terremoto del 85 en la Ciudad de México, donde vive actualmente. Ni sus problemas económicos, de salud ni ningún otro la detuvo para sacar adelante a sus tres hijos luego de quedar viuda. Ha sido siempre su fortaleza y buen ánimo los que la han sostenido en pie. Ella es otro ejemplo a seguir. CAMBIAR LA VOZ DE PRIMERA PERSONA A TERCERA.

Para algunos a llegada de la jubilación significa el caos, pues trae inactividad y aislamiento. Para otros, es una segunda oportunidad para reafirmar su misión o para reencausarla; para hacer las cosas que desean o para arreglar aquello que hicieron mal. Recuerdo con agrado una película que se llamó “Bailamos” en la que el protagonista Richard Gere asume a edad madura su pasión por el baile y decide vivirla sin importar el qué dirán. Eso es actitud, es aprovechar ese segundo aire, ese segundo aliento para alcanzar la merecida felicidad. Por eso cumplir más de 60 años es una oportunidad que sólo aprovecharemos si albergamos una actitud adecuada; si permitimos que nos habiten pensamientos y emociones positivas y si por un momento nos tratamos con menos rigor, más amor y nos complacemos. El amor a nosotros mismos y la opinión que tenemos de nuestra circunstancia determinarán nuestra calidad de vida. CAMBIAR LA VOZ DE PRIMERA PERSONA A TERCERA.

Aprovechemos este segundo aliento: Hágamos cosas nuevas, trascendamos nuestras limitaciones y alcancemos una vida digna y feliz. Participemos de la alegría del mundo. Es gratificante ver en los clubes de la tercera edad gente que participa, que hace deporte, que realiza actividades culturales o de otra índole. Sobra en ellos gente positiva, que participa, bromea, juega y es feliz. Y tú ¿Qué estás haciendo por ti?

“A favor de la paz, por un México Unido”.
www.sermexico.org.mx

Categories: Política