El último, ¿vieja?

Oct 8, 2008

POR: Ernesto Rivera Planter /// “Siempre es más valioso tener el respeto, que la admiración de las personas”: Jean Jacques Rousseau

El utilizar frases sexistas en contra de las demás personas, como forma de presión social o como burla de algún comportamiento o sentimiento, resulta ofensivo, un ejemplo de esto es la expresión: “No llores, pareces niña”. Prácticas como ésta deben ser cada vez menos comunes para el bien de todos.

“Todos aquellos que utilizan este tipo de analogías entre géneros, por lo general, son personas que crecieron bajo una educación que exalta actitudes machistas, es por eso que les cuesta comprender que los roles sociales se han modificado y ahora, los dos géneros desempeñan las mismas tareas. El problema es que este comportamiento ha sido arraigado durante varias generaciones; debido a que, en ocasiones, los padres confunden algunos valores con tal de mostrar a sus hijos que no deben ser débiles, por lo que sentimientos como amor, dolor o temor son fácilmente reprimidos con palabras o frases que hacen alusión a la supuesta fragilidad del sexo opuesto”, comenta el profesor en sociología Felipe Arredondo de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Y prosigue: “Vivimos en un país con una larga tradición de inequidad de género. Las frases ofensivas dentro de la educación que recibimos en casa, irónicamente, pueden ser dichas por la propia madre, quien hace que los hijos varones traten a sus hermanas como si fueran débiles o inferiores. Esto demuestra no sólo una forma de pensar limitada, sino ignorancia y falta de consideración hacia sus hijas, haciendo de todo esto una educación deficiente y carente de respeto por el otro”.

Afortunadamente, cada día hay más personas que están en desacuerdo con esta ideología y han comenzado a promover la equidad de género, tratando de crear una conciencia cívica que deje atrás esa antigua forma de pensar que sólo daña a nuestra sociedad y no la permite avanzar.

“En casa, me enseñaron a respetar a todas las personas por igual. Tengo muchos amigos y amigas, y a pesar de que con algunos no comparto las mismas ideas, intento comprenderlas desde su punto de vista. Además, no acostumbro a burlarme de los demás”, comenta César Patrón, estudiante de Antropología Social de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

El profesor Arredondo recomienda “La única manera de ir acabando con el sexismo es con una educación basada en el respeto por el otro, sea cual sea su forma de pensar, raza, credo y género. Siempre será la mejor forma de vivir en paz y tener un mejor entendimiento con los demás”.

Las antiguas formas de pensar que no ayuden a fortalecer valores como el respeto por los demás, deben ser erradicadas para dar paso a nuevas ideas que nos hagan ser mejores día a día.

“Creemos en México, ahora creamos en su gente”.
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