Ignacio Trelles: Una leyenda escrita en azul

Oct 8, 2008

POR: Sam Luna /// Su imagen es inconfundible, los colores de la Máquina Celeste del Cruz Azul lo acompañan siempre; pants azules y su inseparable gorra blanca. Su nombre es respetado y apreciado en el ambiente futbolístico: Ignacio Trelles, maestro de muchas generaciones de personas ligadas al fútbol.

En su época como director técnico, no sólo se distinguió por lograr 8 campeonatos al frente de distintas escuadras y dirigir en dos Mundiales a la Selección Mexicana, también su innegable experiencia y dominio del fútbol, era reconocido por los periodistas de esas épocas, quienes lo buscaban para que levantara su voz para hacer una crítica constructiva sobre este deporte en México.

Oriundo de Guadalajara y con 93 años, la mayor parte dedicados al deporte que más ha amado en la vida y que tantas satisfacciones le ha dado, Don Nacho Trelles explica cómo nació su pasión por el fútbol: “Crecí junto al Bosque de Chapultepec, mi casa daba justo a éste, así que tenía un patio enorme. Ahí fue el lugar donde, rodeado de mis amigos de la infancia, despertó el gusto por el balón. Me volví adicto al deporte y con base en el esfuerzo, logré llegar al fútbol profesional, sin embargo, mi carrera como futbolista duró muy poco, una fractura de tibia y peroné fue la causa de que mi sueño terminara en poco tiempo”.

Pero los grandes amores no tienen límite, así que Nacho Trelles se preparó para continuar inmerso en este deporte, desde otro frente: La dirección técnica, área en la que afortunadamente, cosechó grandes triunfos. “Para mí hubo dos que tuvieron especial valor: Uno fue cuando, al frente de la Selección Mexicana, ganamos el primer punto para nuestro país en Copas del Mundo, en Suecia 1958, al empatar el juego contra País de Gales. El otro que recuerdo con especial cariño es la victoria contra Checoslovaquia en el Mundial de 1962, ya que este equipo a la postre, fue subcampeón del mundo”, recuerda Ignacio Trelles.

No obstante que su trayectoria deportiva le dejó muchas satisfacciones, tanto en cuestión de logros como de reconocimiento por parte de la afición y de los deportistas con los que convivió, lo que más valora en su vida, es su familia: “Tengo una gran mujer con la que llevo más de 50 años casado; hijos que me han dado nietos y a su vez ellos me han dado bisnietos. Todos han sido gente de bien, así traté de formarlos”.

Hoy, Don Nacho se mantiene vigente, los recuerdos vuelven a él y se transforman en historias interminables que se transmiten de persona a persona, de generación en generación.

A final de cuentas, el fútbol es un juego y un buen pretexto para tomar lecciones de vida, que a muchas personas, como es el caso de Nacho Trelles, le permitió forjarse como un hombre íntegro que con el paso del tiempo alcanzó madurez y la sabiduría necesaria para llegar a este punto de su vida, satisfecho y dotado de una gran paz interior.

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