No arriesgues a tu hijo

Oct 13, 2008

POR: Rosa Luisa Guerra /// Todos sabemos que el tabaco trae consigo una serie de consecuencias para la salud; sin embargo, el número de fumadores es alto. El doctor Raúl Sansores, neumólogo del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) señala: “De la población en general, el 25% es fumador. La proporción es de 3 hombres por cada mujer, quienes comienzan a edades más tempranas”.

Destacar que el grupo de mujeres fumadoras es cada vez más elevado, reviste de gravedad, no sólo por los daños potenciales a su propia salud, sino porque ponen en riesgo a su hijo cuando están embarazadas.

“El primer factor para que el niño nazca con peso bajo, es que la mamá fume durante la gestación, el cual puede verse reducido entre 200 y 500 gramos. A mayor número de cigarros diarios, menor el peso del bebé -explica el especialista y agrega: Además existe un mayor riesgo de que el bebé sufra Muerte de cuna o Muerte súbita del recién nacido”. Ésta es resultado de alteraciones en la respiración durante el sueño, que es la mayor causa de mortalidad infantil en los primeros seis meses de vida”.

Lo positivo es que “gran parte de las mujeres mexicanas dejan de fumar voluntariamente durante el embarazo”, afirma el doctor Sansores. Sin embargo, los riesgos para el bebé también vienen del humo del papá o del ambiente: “El daño es casi el mismo que en los hijos de madres fumadoras”.

Durante la lactancia tampoco se debe fumar, puesto que “la nicotina que se excreta en la leche, le produce incoordinación neuromuscular y pueden tener más episodios de infecciones respiratorias agudas y mayor mortalidad por esta causa” se informa en la página del INER.

Considerando que la maternidad, no acaba con la lactancia, sino que se extiende por años o más bien, para siempre, las madres fumadoras podrían considerar lo que dice el especialista: “Las mujeres son más sensibles que los hombres al tabaco. Tienen mayor vulnerabilidad de padecer cáncer de pulmón y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Además de insuficiencia vascular periférica, úlcera de estómago, presión alta, embolia cerebral, y un largo etcétera”.

Además de estos riesgos, se deben considerar los daños a corto plazo: resequedad y arrugas en la piel, bajo rendimiento, envejecimiento prematuro, manchas dentales, inflamación de los párpados y caída del cabello.

En pocas palabras, es vital que cada mujer —y hombre— que tiene la responsabilidad de una familia pondere si vale la pena exponerse a un padecimiento grave e, incluso, la muerte, por una adicción.

En el país, hay centros de apoyo y doctores especializados que ayudan a quienes desean dejar esta adicción. Permitamos que el instinto maternal, vaya a la par con el instinto de supervivencia, así tendremos hijos y madres más sanos y felices por más tiempo.

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