Pena de muerte, solución definitiva

Dic 11, 2008

Sin duda el controversial y polémico tema de  la pena de muerte ha ocasionado un “revuelo” nacional luego de que el gobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdés, propusiera abiertamente y sin tapujos su aplicación en la entidad que gobierna a los secuestradores que mutilen y maten a sus víctimas. Las declaraciones del gobernante coahuilense escandalizaron a políticos, funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno, asociaciones, partidos políticos y hasta la Iglesia Católica la cual ni tarda ni perezosa fijo su postura.

Por años el tema de la aplicación de la pena de muerte en nuestro país no se tocaba al ser un asunto delicado el cual podría perjudicar a los distintos partidos políticos por ello siempre al unísono todos sin excepción le daban la vuelta al tema hasta que hace unos días Humberto Moreira se atrevió a declarar públicamente que esta a favor de la pena de muerte al igual que la gobernadora priísta del estado de Yucatán Ivonne Ortega Pacheco.

Pero las posturas de ambos gobernantes priístas no es gratuita al ser evidente que la delincuencia y el crimen organizado rebasó a Felipe Calderón Hinojosa presidente de México y en teoría máxima autoridad en nuestro país. La tranquilidad y paz social que caracterizaba a nuestro país se ha quebrantado y ahora millones de mexicanos estamos expuestos a ser víctimas de secuestros, violaciones, robos, levantotes, ejecuciones y homicidios por lo que como ciudadanos no contamos con la protección de las autoridades que deberían garantizar nuestra seguridad y la de nuestro patrimonio.

Bien por estos dos gobernantes quienes ante la inseguridad que impera el país se atrevieron a proponer un castigo definitivo para aquellos que atenten contra ciudadanos inocentes ya era hora de proponer medidas más enérgicas y dejar atrás los paliativos para enfrentar la cruda realidad de nuestro querido México.

Estoy seguro que con la aplicación de la pena de muerte no sólo en Coahuila y Yucatán sino en todo el país se reducirá significativamente la comisión de delitos como el secuestro y la violación y entonces aquel mexicano que tenga la intención de cometer un secuestro lo pensará dos veces.

Estimado lector en caso de aprobarse la pena de muerte en nuestro país de manera simultánea se deberán realizar ciertas modificaciones al sistema de justicia entre las que se deberá incluir la profesionalización y capacitación del personal encargado de la impartición de justicia en nuestro país. Sin duda, se trata de un tema complejo que deberá discutirse seriamente antes de su posible aprobación por lo que esta de ninguna forma deberá hacerse a la ligera.

Ojala que los congresos locales de los estados que estén a favor de la aplicación de la pena de muerte lleguen a un acuerdo lo antes posible y envíen su iniciativa a la Cámara de Diputado y Senadores para la modificación del Artículo 22 de la Constitución Mexicana y así se pueda aplicar la pena de muerte lo más pronto posible en nuestro país.

Por el bien de millones de mexicanos los legisladores quienes fueron electos por el pueblo deberán dejar a un lado su posición personal sobre tan “espinoso” tema y ante todo tomar en consideración a los ciudadanos que los llevaron a ocupar tan importante cargo al representar al pueblo más no los intereses de los distintos partidos políticos. 

Esperemos que nuestros legisladores actúen de inmediato ya que lo contrario y ante el creciente hartazgo social los ciudadanos podrían organizarse y hacerse justicia con su propia mano lo que nos llevaría a un conflicto social de grandes magnitudes.

En esta ocasión la discusión de la aplicación de la pena de muerte ha causado polémica toda vez que algunos gobernantes se declararon a favor de la misma, otros fijaron su postura en contra y aquellos que resultaron más temerosos solicitaron un debate nacional. Querido lector porque cuando se debatió en el Distrito Federal sobre la aprobación del aborto antes de las doce semanas de gestación se llegó a un acuerdo casi en forma inmediata y en esta ocasión que se trata de la pena de muerte el asunto complica. Hay que recordar que cuando una mujer decide abortar está matando a un ser humano inocente incapaz de defenderse, sin embargo, cuando se trata de aplicar la pena de muerte y matar a un delincuente en potencia y que en pleno uso de sus facultades y conciente de sus actos ocasiona una división de opiniones e incluso confrontación entre los legisladores.

¿Qué será más grave matar a una inocente criatura que aún no nace o a un secuestrador que ha privado de la vida a ciudadanos inocentes? Mientras la discusión continúa la Iglesia Católica se pronunció en contra de la pena de muerte y prueba de ello es la posición del Obispo de Quintana Roo, Pedro Pablo Elizondo Cárdenas quien tajante señaló que el único que da la vida y la quita es el Señor por lo que la Iglesia Católica siempre estará a favor de la vida.  

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