Joaquín Capilla: Contra marea
POR: Daniel Higa Alquicira /// El máximo logro de un deportista es conseguir ese triunfo que lo coloque en la cima de su disciplina. Una medalla, un trofeo o simplemente romper las marcas personales, pueden significar el sueño de ver materializado el esfuerzo y la entrega que representó llegar a la meta y ser el número uno.
En palabras de Joaquín Capilla: “Llegar a ser el mejor es una experiencia increíble, pero sólo lo puedes conseguir si eres disciplinado y entregado en tu actividad diaria”. Considerado el mejor clavadista mexicano de la historia, él consiguió cuatro preseas en Juegos Olímpicos: Dos medallas de bronce en Londres 1948, una de plata en Helsinki 1952 y una de oro en Melbourne 1956.
Este deportista considera: “Un ganador es aquella persona que ha realizado un gran sueño. Es aquel que se fija metas y trabaja por alcanzarlas, con la satisfacción del deber cumplido”.
Aunque el trabajo constante es una buena herramienta para llegar al éxito, Joaquín Capilla considera que el secreto está en que cada persona descubra su vocación. “Para sobresalir, hay que tener un gusto especial para la actividad donde te vas a desarrollar”, afirma.
Y agrega: “Cada persona tiene un don; unos pueden ser artistas, otros empresarios, o maestros; pero los que van a tener éxito en su carrera, son los que tienen el sueño de llegar a ser grandes, que tienen las ganas de superar los obstáculos y de perseverar para alcanzar sus metas”.
Con el sabor de la victoria rondando sus palabras, las anécdotas de su historia deportiva lo llevan a revalorar sus logros: “Yo me di cuenta de lo importante que es ganar cuando conseguí mi primera medalla olímpica. Un podium en unos Juegos Olímpicos es insuperable. Y también es lo más difícil de conseguir en la carrera de un deportista”, afirma el histórico clavadista.
Sin perder detalle de su paso por el deporte, Joaquín Capilla recuerda algo que desde niño lo ayudó entender que no existen límites en el mundo de los vencedores. “Me acuerdo mucho de las palabras de mi entrenador, cada vez que dominaba una competencia, me decía: ‘Estuvo bien pero lo puedes hacer mejor´. Ésta es una fórmula que aplica para todo en la vida; no hay que conformarse, sino esforzarse todo el tiempo”.
El atleta considera que las grandes hazañas están al alcance de cualquiera que se lo proponga. “Los medallistas olímpicos no somos garbanzos de a libra, sino personas comunes y corrientes que perseguimos el sueño de llegar a ser campeones algún día. La diferencia está en el esfuerzo que realizamos para alcanzar nuestras metas”.
Así, para concluir asegura que para convertirse en protagonistas sólo se necesita templanza de espíritu, perseverancia e inspiración. “También mucha ilusión de ser considerado el mejor y humildad para seguir el ejemplo de las personas que han triunfado”.
“Creemos en México, ahora creamos en su gente”.
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