El Místico: Una confesión
POR: JAEB /// El Místico se ha distinguido por ser uno de los atletas más espectaculares en la historia de la lucha libre. Este personaje de fantasía confiesa que todo el éxito y los logros deportivos que tiene en su trayectoria, se deben primordialmente a las enseñanzas de su maestro Fray Tormenta.
“Él es una persona que sabe mucho de este deporte y de la vida. Fue como mi ángel de la guarda. Desde que llegué a su orfanato, tuve claro que si quería llegar a ser una estrella, debía escuchar con atención todas su enseñanzas y gracias a todo lo que me aconsejaba, soy lo que soy ahora”, asegura El Místico.
El Príncipe de Oro y Plata comenta que al principio no fue nada fácil, pues era un joven rebelde que creía no necesitar ninguna clase de consejo. “Como soy una persona a la que no le gusta que le digan lo que tiene que hacer, eso lo hizo difícil. Por esto, Fray Tormenta no me quería entrenar, además no era muy constante en la escuela. Pero todo cambió cuando seguí la primera norma de disciplina: Estudiar”.
A los 14 años de edad terminó la educación secundaria, así que le pidió a su maestro que le diera los secretos de este deporte y el sacerdote accedió. “Me enseñó muchas cosas, uno de sus primeros consejos fue que tenía que aplicar en la lucha, como en mi vida, las tres “d”: Deseo, decisión y disciplina. Después de dos años de practicar duro, debuté en una presentación en la que nunca pensé aparecer”.
Los ojos del gladiador se iluminan tras su máscara plateada al recordar cómo sucedió: “Tenía 16 años y fue en una arena llamada Emiliano Zapata. Era una contienda de parejas. Un gladiador no se presentó y el padre me dijo: ‘Como andas muy sácale punta que quieres luchar, sube y demuestra lo que has aprendido’. A pesar de que tenía un poco de miedo, me enfrenté. Sabía que si él me lo pedía, era porque sabía que estaba listo; entonces, apliqué todo lo que aprendí en los entrenamientos y gané”.
Fray Tormenta, como buen maestro, cuando vio que el gladiador estaba listo para otras empresas, lo ayudó. Así, El Místico inició su carrera el 18 de junio de 2004, en la Arena México; y en menos de un año, obtuvo la máscara de Black Warrior.
Después llegó una batalla más difícil, ahora con el Hijo del Diablo. Al respecto, el luchador comparte una anécdota: “Ese día mi maestro se metió al vestidor y me dijo: ‘Debes estar tranquilo, aunque el rival te diga que no le duras ni para el arranque. Concéntrate y aplica lo que sabes hacer. Tus lances y la velocidad que tienes te harán ganar; siempre y cuando luches sin miedo’. Así lo hice y le quité la máscara a mi contrincante”.
Otro de los consejos que le dio, fue que nunca perdiera la humildad. “Siempre que me ve, me pide que no se me suba la fama a la cabeza, y lo he tratado de hacer, pues cuando la soberbia llega, se deja de aprender”, asegura.
Para finalizar, con mucho agradecimiento, Místico le dedica unas palabras a su amigo Fray Tormenta: “Es una hombre maravilloso que hace cinco papeles muy importantes en sus orfanatos: Ser padre y madre de 20 niños, ser sacerdote, profesor de lucha libre y un ser humano excepcional. Es una de esas personas difíciles de encontrar, a mí se me cruzó en el camino y fue una bendición, pues sin sus enseñanzas arriba del ring y sus consejos afuera, no hubiera llegado hasta donde estoy”.
“Creemos en México, ahora creamos en su gente”.
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