Maneja tu enojo
POR: María Gabriela Zamudio Demerutis /// El enojo es una alteración en el ánimo de una persona por una causa que le afecta o le molesta. Esta emoción es natural y no experimentarla representaría algún problema, así como sentirla de manera desmedida, sin justificación, sistemáticamente, con actitudes violentas o de pérdida del control. Todos nos enfadamos en algún momento, pero nuestra forma de manifestarlo es reflejo de nuestra salud emocional. Es cierto que la vida moderna nos provoca estrés e intolerancia, pero es nuestra responsabilidad asumir nuestros comportamientos.
Jorge Sandoval Ocaña, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México asegura: “El enojo es una expresión de fragilidad y vulnerabilidad. Una persona sana emocionalmente no vive malhumorada o se molesta de cualquier cosa; la irritación se genera por causas concretas, aunque existen ocasiones en que es difícil identificar el origen de nuestro coraje, ya que puede ser reflejo de alguna necesidad insatisfecha. Por eso es indispensable conocernos, para identificar el problema y sanarlo. Debemos procurar ser felices, pues quien vive en guerra constantemente pierde su capacidad de disfrute”.
Algunos desórdenes químicos en el organismo pueden generar irritabilidad, pero también puede ser una conducta aprendida o adquirida de nuestra cultura, sociedad o familia; hay, incluso, quien se etiqueta como enojón sólo para parecer interesante; sin embargo, existen innumerables razones por las que debemos tender hacia un estado anímico más equilibrado que nos permita vivir plenamente y quizá la más importante sea nuestra salud:
En el libro ¡Controla tu enojo y soluciona el conflicto!, Karin Vagiste comenta que mientras el científico Candace Pert realizaba experimentos sobre el funcionamiento del cerebro, descubrió la fuerte conexión entre cuerpo y mente al ver que ciertas sustancias químicas (neuropéptidos) viajan por el organismo como mensajeras de pensamientos y emociones. Con esto, él concluyó que la rabia y el coraje deprimen el sistema inmunológico y nos vuelven vulnerables a un sinnúmero de enfermedades. Por eso, no es extraño escuchar que alguien que tuvo un disgusto sufra de gastritis, colitis, dermatitis, migraña, gripas constantes o, incluso, problemas cardiacos o hepáticos.
Nuestra molestia puede ir de menos a más y si no la controlamos a tiempo podemos llegar a perder el control. Karin Vagiste nos ofrece una alternativa interesante para manejarla adecuadamente: conocer la mecánica del enojo; para ello, lo divide en 5 etapas: La primera, es el desencadenamiento del problema; la segunda, cuando se presentan algunos síntomas físicos como aceleramiento cardiaco, tensión muscular, alzamos la voz y nos preparamos para pelear. Luego viene la crisis, cuando la sangre en vez de drenar hacia el cerebro, se dirige a los músculos y disminuyen nuestras capacidades de raciocinio y auditiva. La cuarta etapa es cuando todo empieza a volver a la normalidad (recuperación); y finalmente, la quinta y última es la solución, a la que debemos aspirar cuando surge el problema sin pasar por las etapas intermedias. Los descontentos deben solucionarse, de lo contrario se acumulan y pueden surgir de pronto, violentamente o a través de actitudes de venganza.
¿Qué alternativas tengo para manejar con asertividad el coraje? El psicólogo Jorge Sandoval sugiere:
1. Identifica el problema de fondo.
2. Haz un alto y actúa asertivamente: utiliza todos tus recursos.
3. Desarrolla objetividad, empatía y corta tus lazos emocionales con lo que te enoja.
4. Evalúa: “No todo lo que te enoja, te debe molestar”. Da el justo valor a cada situación.
5. Busca soluciones.
6. Amarse a uno mismo como a los demás es no hacer a otros lo que no quieres para ti y es no anteponer el conflicto a tu seguridad.
7. Todos los días al salir de casa, date unos minutos para reflexionar: “Si algo sucede hoy que me moleste, actuaré lo más positivamente al respecto”.
8. Sino puedes solo, pide ayuda a una especialista.
Capacítate emocionalmente. La rabia distorsiona la realidad. Actúa con conciencia y prudencia eso te dará dominio sobre las circunstancias. No pasa nada, no te predispongas para pelear, no tiene sentido. Aprende a vivir en paz.
“Creemos en México, ahora creamos en su gente”.
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