El brazo izquierdo de María
POR: Rebeca Orozco Mora /// Hay ocasiones en que los apellidos tienen que ver con la vida de las personas. Es el caso de la pintora María Izquierdo. A la edad de cuarenta y seis años, la mitad de su cuerpo se paralizó, y no pudo mover su brazo derecho. No obstante, gracias a su amor por el trabajo… ¡continuó pintando con el brazo izquierdo, hasta el final de sus días!
Pero, ¿quién era esta incansable mujer que, con sus innumerables óleos, logró convertirse en una de las pintoras mexicanas más destacadas?
María Izquierdo nació en San Juan de los Lagos, Jalisco, cuando el siglo veinte apenas comenzaba. Como era la costumbre en esa época, su madre dispuso que se casara con un joven militar, y así lo hizo, a la edad de catorce años; con él tuvo tres hijos. Tiempo después, se trasladó a la ciudad de México, donde se inscribió en la Academia de San Carlos.
Su obra logró sorprender a expertos en arte, como fue el caso del pintor Diego Rivera, subdirector de dicha escuela, quien asistió a una exposición con obras de los alumnos y sólo se detuvo ante los cuadros de María Izquierdo para elogiarlos.
Después, al lado de su maestro Rufino Tamayo, trabajó tan intensamente que, antes de cumplir los treinta años, la obra de María se daba a conocer en una exposición individual, en lo que hoy es el Palacio de Bellas Artes.
A ella le tocó vivir en un tiempo donde se valoraban profundamente la historia y las tradiciones de nuestro país. Por esta razón, no es extraño que en la mayoría de sus cuadros retrate escenas cotidianas o festivas de la provincia mexicana. Su obra está poblada de personajes de circo, vírgenes, juguetes, artesanías y habitantes de un mundo lleno de colores intensos y vistosos como el rojo cobrizo, el azul rey o el verde oscuro.
Era tal la calidad artística de sus cuadros que se convirtió en la primera mujer mexicana en exponer en la ciudad de Nueva York. También presentó su obra en ciudades como San Francisco y París. Además, logró gran cantidad de muestras nacionales e internacionales.
En 1948, María Izquierdo sufrió una parálisis, hecho que no le impidió realizar una veintena de cuadros más. Por fortuna, sus hijas Aurora y Amparo, la ayudaron a realizar su trabajo sosteniéndole la paleta de colores para que los mezclara directamente en el lienzo.
Nunca dejó de estar activa. Alguna vez escribió que en su época, las mujeres que trabajaban y lograban hacer algo, eran muy pocas, sobre todo, porque se requería mucho esfuerzo, decisión y valor. Enferma del corazón, María Izquierdo murió a la edad de 53 años, pero todavía es posible encontrar su espíritu juguetón y clásicamente mexicano a lo ancho y largo de sus magníficos lienzos.
Fuente
Burr, Claudia. María cumple 100 años. Retratos memoriosos de los amigos de María Izquierdo. México 2002, Ediciones Tecolote.
“Creemos en México, ahora creamos en su gente”.
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