Dale la espalda al rencor

feb 25, 2009

POR: Sergio Ibáñez Velázquez /// A lo largo de nuestra vida, posiblemente habrá momentos en los que otras personas realizarán acciones que nos causarán un perjuicio, molestia o sufrimiento, del mismo modo que nosotros lo haremos a alguien más. Esto es algo inevitable en nuestra existencia, pues todos los seres humanos nos equivocamos y en ocasiones esos errores afectan a quienes nos rodean. El problema es que esas situaciones pueden generar en nosotros una emoción muy negativa que puede alterarnos seriamente en muchos aspectos: el rencor.

 

¿En qué consiste este sentimiento? Cuando alguien o algo nos causa enojo, dolor o tristeza, puede crearse en nosotros una aversión hacia aquello que lo provocó. En el mejor de los casos, ese sentimiento suele ser temporal, pero en ocasiones puede quedar una huella que de forma consciente o inconsciente genera malestar de manera continua.

Hans Olvera, psicoanalista de la Universidad Iberoamericana, explica: “El rencor es un sentimiento polarizado por la agresión hacia personas o situaciones, que no disminuye su intensidad a pesar del paso del tiempo, y todas las cosas que lo evoquen, lo activan constantemente, por lo que la mente no puede superarlo por voluntad propia, hasta que se logra descifrar su representación en el inconsciente”.

En ese sentido, cabe señalar que existen personas más propensas a sentirlo que otras. Esto se debe a las circunstancias en las que se criaron y a los otros factores que influyeron en el desarrollo de su personalidad. Por ello, es muy importante la educación y la promoción de valores desde la infancia.

El especialista comenta que el deterioro de la calidad de vida es evidente en una persona con estas características, debido a la agresividad que deposita en las personas y situaciones, la cual puede provocar que los individuos a su alrededor se alejen por protección, incluyendo sus seres queridos. Si la acumulación de rencor es crónica, lo más probable es que desencadene cuadros de depresión debido a la soledad que puede sentir.

Fisiológicamente las personas con rencor acumulado tienden a padecer diversos síntomas somáticos crónicos, como dolores de cabeza, lumbalgias (dolores de  espalda baja) o constantes contracturas musculares, debido a la tensión en que viven. Asimismo, pueden enfrentar una disminución de las defensas del organismo, lo que puede ocasionar problemas respiratorios, gástricos y de la piel.

Debido a que el rencor es un sentimiento que puede encontrarse profundamente arraigado en el inconsciente, hay casos en los que la vía de superación debe ser el constante trabajo analítico, terapéutico y espiritual en el que se pueda encontrar las causas que lo generan, ya que su presencia puede ser sutil y manifestarse de formas muy variadas.

El mejor antídoto contra el rencor y sus consecuencias, es el perdón. Sin embargo, éste no es sólo un acto mental con el que nos curamos al instante contra el sentimiento negativo, ya que en apariencia podemos explicarnos y entender racionalmente sus causas, pero con nuestras acciones seguimos fomentando la agresión hacia las mismas. El verdadero perdón que impacta y disminuye esta emoción implica una coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos. El hacerlo significa superar la situación, deshacernos de la carga que nos impide continuar para ser mejores personas, dejar en el pasado la ofensa o la falla; centrarse en el presente y no mirar hacia atrás.

“Creemos en México, ahora creamos en nuestra gente”.

www.sermexico.org.mx

Categories: Política