Test: ¿Piensas que te mereces todo y más?
Por: ANA Díaz Sesma. /// La gratitud nos hace darnos cuenta de lo bueno que recibimos y valorar la generosidad de quien nos brinda algo. También nos ayuda a disfrutar, alegrarnos por lo que tenemos y a estar contentos con nuestras vidas. Pero hay veces que creemos que lo merecemos todo y dejamos de apreciar lo que los demás hacen por nosotros. ¿Es tu caso? Contesta las siguientes preguntas y entérate ya.
A diario tu mamá madruga para preparar tu desayuno y tu torta para el recreo. Tú:
Nunca se lo agradeces, pues crees que es lo que debe hacer.
Aprecias que lo haga y desde el fondo de tu corazoncito lo agradeces, aunque no se lo dices.
Reconoces su esfuerzo, por lo que la sorprendes con un dibujo o una flor.
Estuviste todo el día en cama con una gripa horrible. Tu hermana se quedó viendo películas contigo para hacerte compañía. En cuanto te alivias:
Te olvidas de las horas que pasó contigo y no la vuelves a buscar, a menos que necesites algo.
No cualquiera hace lo que ella hizo, pero piensas que con la familia no es necesario mostrar gratitud.
Si no hubiera sido por ella, habrías pasado una tarde de perros. En correspondencia, dejas que se duerma con tu peluche consentido.
Vas caminando por la escuela, unos niños pasan corriendo y te avientan, lo que hace que se te resbale la mochila y todo caiga al piso. Dos de tus compañeros se acercan a ayudarte, tú:
Ni se te ocurre darles las gracias, pues lo hacen porque quieren.
Te das cuenta que te ayudaron, pero te apena agradecerles el favor.
A partir de ese día les sonríes cuando los ves, y si puedes ayudarles, lo haces.
Tu tío que vive en Estados Unidos te mandó un libro por tu cumpleaños. Estás feliz, porque es justo el que querías y no habías conseguido. Tú:
Estás tan enfrascado en tus lecturas que ni siquiera te pasa por la cabeza hablar a tu tío para darle las gracias.
Le escribes una carta muy bonita, pero que nunca mandas.
Le pides a tu mamá que te comunique con tu tío para decirle que te encantó el regalo.
Tu papá te lleva a comprar tenis. Eres indeciso y la señorita que atiende te trae varios modelos. Cuando optas por unos, no hay de tu talla. La empleada baja a buscar a la bodega tu número. Después de un rato lo encuentra. Tú.
Ni por casualidad le dices algo a la persona que te atendió.
Aprecias el esfuerzo de la señorita en atenderte pero como eres penoso, prefieres quedarte callado.
Sabes que la dependienta se tomó mucho tiempo para ayudarte. Antes de salir le agradeces con una sonrisa.
Llegó la hora de conocer la verdad. ¿Estás listo?
Mayoría de a. ¡Ya empezó a sonar la alarma roja! Sientes que te mereces todo sólo porque sí y no puedes ver la bondad de los demás. Las personas agradecidas saben valorar lo que tienen como el cariño, el apoyo y la amistad.
Mayoría de b ¿Qué crees? No es que no sepas reconocer lo que otros hacen por ti, pero todavía no te das cuenta lo importante que es para las personas que valores su esfuerzo. Te recomendamos que empieces a expresar tu agradecimiento. Ya verás como, poco a poco, no te costará decirlo y tú te sentirás muy bien.
Mayoría de c. ¡Una súper porra para ti! Aprecias el esfuerzo y nobleza de los otros. Una persona agradecida como tú, disfruta y valora más su vida, pues se siente afortunado por todo lo que recibe.
Cuando agradeces, les expresas a las personas que hicieron algo por ti, que aprecias su esfuerzo y que su ayuda fue importante. De hoy en adelante, piensa qué sería de tu vida sin todo lo que recibes de la gente que te brinda alguna ayuda y ten siempre en la punta de la lengua la palabra “gracias”.
“Tenemos mucho, hagamos más”.
www.sermexico.org.mx
Categories: Política