La paciencia del bambú

Jun 28, 2009

POR: Rebeca Orozco Mora ///  Existe, dentro de una antología de cuentos sufíes, una historia que nos invita a reflexionar sobre el sentido de la paciencia: Un agricultor siembra una semilla de bambú, la abona y se ocupa de regarla constantemente. Durante los primeros seis años no sucede nada apreciable y el hombre, inexperto, se desespera y llega a dudar si la semilla fue realmente fértil. No obstante, durante el séptimo año, en sólo seis semanas, la planta crece ¡más de treinta metros!  

Aunque, aparentemente, el bambú estuvo en inactividad un largo periodo, la realidad es que trabajó arduamente bajo la tierra para crear las raíces que le servirían como cimiento  para desarrollarse plenamente. 

Como podemos observar, la paciencia es la virtud de mantener la calma ante la adversidad. En la vida diaria, realizamos tantas actividades y tratamos de enfrentar las dificultades tan de prisa que no nos detenemos a pensar que los logros más trascendentes son consecuencia de un crecimiento interior profundo y sosegado.

Según Tarthang Tulku, autor de El camino de la mente libre, la falta de paciencia elementos que debilitan tanto el cuerpo como la mente. Cuando perseguimos con urgencia una meta, nuestra respiración se acelera y se entrecorta, los movimientos son imprecisos y los pensamientos quedan fuera de control. Al correr de aquí para allá, podemos cometer demasiados errores y si no logramos lo que nos habíamos propuesto, empezamos a experimentar ansiedad y a desanimarnos.

En consecuencia, nuestro potencial para la acción inteligente y positiva queda neutralizado. Perdemos confianza y nos volvemos vulnerables. La impaciencia traiciona los esfuerzos hechos y puede llegar a persuadirnos de abandonarlo todo, justo cuando nos acercamos a la meta.

En cambio, la suave y complaciente energía de la paciencia puede llevarnos a aceptar, valorar y trabajar con la propia experiencia, ya sea positiva o negativa, en vez de luchar en su contra. Nos permite tornar las dificultades a nuestro favor. Es posible que nos sintamos malhumorados, indecisos o críticos, pero gracias a este valor seremos capaces de tolerar todo, protegiéndonos en un nivel profundo de nuestro ser. 

Para evitar impacientarnos en un momento crítico, el maestro Tarthang Tulku recomienda algunas acciones específicas:

Dar un paseo a un sitio alto, donde el aire sea más puro y fresco con el fin de que este ambiente promueva una tranquila y hermosa atmósfera en nuestro interior.

Elegir un color de nuestro agrado y permitirnos disfrutar sus cualidades. Evocar dicho color en nuestra conciencia nos ayudará a disminuir la ansiedad.  

Llenar nuestra mente con imágenes de flores, obras de arte u otros objetos bellos con el fin de que sus diferentes formas y tonalidades transformen la cualidad fragmentada de la impaciencia, en una energía agradable.

Para el escritor tibetano, la paciencia es el ingrediente secreto que enriquece la vida. Nos concede tiempo para valorar la experiencia, así como para profundizar la relación que establecemos con el entorno. Es una virtud que irradia una actitud amigable que va desde el corazón hacia las relaciones interpersonales, produciendo efectos positivos en nuestra existencia.

Si no conseguimos lo que anhelamos, no desesperemos pues quizá, al igual que los bambúes, sólo estemos construyendo los cimientos que nos ayudarán a florecer.

Fuentes

Cuentos sufíes: Islam y Al-Andalus. Publicaciones de la Yama’a Islámica de Al-Andalus. Liga Morisca. Recopilación de Juan Bautista Pirio Pérez. Copyright 2006. www.islamyal-andalus.org/.

Tulku, Tarthang: El camino de la mente libre. Grupo editorial Pax (Colección BODHI).  México D.F., 1999

“Periodismo con valor”.
www.sermexico.org.mx

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