Y cuando desperté, el dinosaurio seguía ahí
No sé porqué, pero “la Chaquira” me proyectó a mi sociedad, la que no perdona pendejadas pero sí tolera violaciones y madrizas.
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Allá por los 80´s cuando los cabarets todavía eran los lugares favoritos de esparcimiento para caballeros, me contaron la pequeña historia de la “Chaquira”, una fichera que como casi todas las del talón en esos días, pues tenía y mantenía a su padrote, al cual le apodaban “El Dientes”.
Durante varios años “El Dientes” a “La Chaquira” le propinó tremendas madrizas ya sea por los “celos”, por las copas, porque la fichera había llegado sin billetes o por la simple costumbre. Era común que “la Chaquira” llegara al congal a fichar con un ojo morado o con los labios hinchados o reventados, esto debido a la respectiva madriza del día.
Un día “la chaquira” se fugó a vivir con don Arnulfo un pequeño comerciante de ropa que la sacó de trabajar y le puso un pequeño departamentito.
Las amigas ficheras de “la Chaquira”, especialmente “la genio” (le decían así porque donde se destapaba una botella ahí se aparecía) la felicitaron porque al fin había encontrado un hombre que al menos, la respetara.
Pero grande fue la sorpresa de “la Genio” cuando semanas después, vio entrar al congal a “la Chaquira”, lista para volver a la “taloneada” y con el ojo derecho todo hinchado.
“La Genio” le preguntó a “la Chaquira” ¿¡qué te pasooo!?, ¿qué haces aquí? La del ojo morado le contestó: deje a don Arnulfo porque es muy pendejo, ni siquiera sabe bailar de jalón.
De nuevo pregunta “la Genio” ¿ok, pero porque con “El Dientes” y no con otro? Porque antier que salí por el pan me encontré al “Dientes” y me JURÓ que ya había cambiado y me JURÓ que ya se había renovado, también me PROMETIÓ que en la casa ya no harían falta ni los alimentos, ni las medicinas y ni los libros de los niños.
Y vuelve a preguntar “la Genio” ¿y qué haces de nuevo en el estiércol de este congal y además toda madreada?
Y “la Chaquira” contestó muy contrariada: ¿Sabes qué mana? haces muchas pinches preguntas que “pos la neta”, a ti te valen madre, es mi vida y yo sé como la vivo ¿ok? así que luego la vemos.
No sé porqué, pero esta jornada electoral, en la que, la sociedad decide que el PRI retome el poder en el Congreso de la Unión me recordó a este cuento.
No sé porqué, pero “la Chaquira” me proyectó a mi sociedad, la que no perdona pendejadas pero sí tolera violaciones y madrizas.
Y no sé si haya un parecido real entre nuestra sociedad con “la Chaquira”, pero lo que sí es seguro, es que la sociedad ya no podrá culpar a Calderón por no saber bailar de a jalón.
Pues ahora, es el tricolor quien con su mayoría absoluta marcará que ritmo se tocará allá, en el “congal de la unión”.
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