Ármate de valor
POR: Grisel Vaca Prieto /// Aunque la mayoría de las personas en el país, en algún momento hemos sido víctimas de la delincuencia, o bien de un accidente automovilístico, estos factores no deben de influir para que vivas con temor y esto se convierta en una limitante para que realices tus actividades de la misma forma en que lo has hecho siempre.
Si bien es cierto que los eventos traumáticos producen un cambio radical en la manera en que te desenvuelves, pues a raíz de ellos adquieres temores e inseguridades que antes no tenías, es necesario que hagas frente a la situación y recuperes cuanto antes tu libertad emocional.
Las emociones que genera un acto violento, son diversas e incluso hasta difíciles de identificar; puedes pasar del miedo, al enojo y de ahí dar un salto a la impotencia o a la conformidad, cuántas veces te ha tocado escuchar a alguna persona: “lo bueno es que el asaltante no me hizo nada, sólo me quitó la quincena, pero pudo haberme golpeado”.
Las secuelas son muchas, desde temor a salir, abordar un auto, el transporte público, hasta el hecho de pasar por crisis de nervios cuando se da alguna situación que te recuerde el suceso.
Esta serie de sentimientos y reacciones se conocen como estrés postraumático y cuando no se le da atención oportuna se ve reflejado también en tu vida cotidiana y en la forma en que te relacionas con tu pareja, familiares y amigos. Desde el punto de vista físico se pueden presentar problemas como trastornos del sueño o alimentarios, baja en tu productividad, entre otros.
Según explica María Magdalena Egozcue, en su libro Primeros auxilios psicológicos: “Cuando una persona es víctima de un acto de violencia, se siente particularmente frágil; en la mayor parte de los casos , la víctima se encuentra ocupada en sus actividades cotidianas cuando ocurre el ataque y por ello se siente presa de la incredulidad y confusa. Aunque las víctimas no tengan lesiones físicas, pueden sufrir daños psicológicos que provocan fuertes reacciones emocionales”
De acuerdo con el doctor Jorge Álvarez Martínez, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) lo primero que debes hacer después de un evento traumático es hacer una valoración objetiva de lo sucedido, “hay que evaluar si hubo lesiones, si requiere de apoyo médico, si se desea entablar una demanda contra quién ocasionó el daño. Es recomendable que en todo momento se busque el apoyo de la familia o de alguna persona que le inspire seguridad al afectado”.
El especialista recomienda que para tener una recuperación emocional pronta, es necesario por un lado, que evites sentirte culpable de lo sucedido y por otro lado debes evitar quedarte en el papel de víctima ni que este incidente afecte otros ámbitos de tu vida. Lo que te ocurrió fue algo serio, pero no debes darle más poder al evento, por el contrario, procúrate un ambiente afectuoso en el que te sientas protegida y comprendida, no dudes ni por un momento en pedir el apoyo de los demás.
El experto afirma que cuando a pesar de los esfuerzos, no logras hacerle frente a la situación por ti misma, es recomendable que consideres la posibilidad de asistir a psicoterapia, ya que a través de ella puedes recuperar tu estabilidad emocional.
Ningún evento que ocurra en tu vida, por negativo que resulte, debe hacerte perder la seguridad y la tranquilidad. Tu recuperación mental y física, en todo caso, dependerá de la fortaleza, de la capacidad de aprendizaje que tengas para capitalizar la experiencia, del apoyo y cariño de tus seres queridos, aprovecha todos los elementos positivos que tienes a tu alrededor para reconstruirte y volver a disfrutar al máximo de tu libertad.
www.sermexico.org.mx
Categories: Política