Benito Juárez, carente de una política de asistencia social

Ene 16, 2006

Es evidente que el apoyo social a las clases más desprotegidas en la entidad no está fluyendo de manera equitativa en el estado

Es evidente que el apoyo social a las clases más desprotegidas en la entidad no está fluyendo de manera equitativa en el estado y prueba de ello es que mientras la primera trabajadora social del estado, Narcedalia Martín de González, no descansa ni un minuto para llevar apoyo a los que más lo necesitan y visita de manera personal a las clases más desprotegidas, pero, desafortunadamente ocurre lo contrario en el municipio de Benito Juárez.
Y prueba de lo anterior es el completo desinterés que ha demostrado la presidenta municipal del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), Rubí Peniche de Alor, a quien al parecer solo le interesa la ayuda social cuando se trata de salir en la foto o cuando se organizan eventos para recaudar fondos los cuales parecen más eventos sociales que de apoyo a los más necesitados.
Sólo unos minutos bastan en las instalaciones del DIF de la 94 para entender la inconformidad y sobre todo la desilusión de los que menos tienen. “He dado varias vueltas para solicitar un apoyo y no me lo han dado sólo pido que me apoyen con una láminas de cartón debido a que en estos tiempos de frío mis hijos se enferman seguido y no he tenido recursos para arreglar el techo de mi humilde palapa”, señala una de tantas afligidas madres de familia que llegan continuamente a solicitar apoyo a la citada institución en la que a la fecha no encuentran una respuesta favorable.
Ante el acelerado crecimiento de la población las necesidades de ayuda cada vez son más pero eso no parecer importarle a la doctora Rubí Peniche quien por lo menos debería disimular su desinterés y aunque sea acudir a las instalaciones para hacer “la finta” de que verdaderamente esta trabajando a favor de los más desprotegidos tal y como se comprometió al momento en que asumió el cargo en Benito Juárez.
No es nada nuevo la completa ausencia de una verdadera política de asistencia social que se aplique en Benito Juárez, si bien es cierto, los esfuerzos son muchos y en múltiples sentidos la realidad es que los pobres siguen pobres y lo que es peor con una clara tendencia a empobrecerse aún más, debido a la carencia de apoyo de las autoridades que supuestamente están para velar por los más pobres.
Niños desnutridos, enfermos, ancianos imposibilitados a obtener un mejor nivel de vida, mujeres embarazadas a temprana edad, discapacitados en el abandono al no contar con un lugar adecuado para su atención y menos con una infraestructura urbana para que se puedan desplazar por la ciudad y adolescentes y menores con problemas de alcoholismo y drogadicción son algunos de los múltiples problemas que aquejan a los más pobres sin que estos puedan hacer absolutamente nada ante la apatía y desinterés de sus “autoridades”.
Si bien, es cierto, que la pobreza no es un delito lo que sí es criminal es que las autoridades encargadas de brindarles apoyo para lograr una mejor condición de vida no lo hagan dejando en el desamparo e indefensión a miles de ciudadanos cancunenses.
Ojalá que la doctora Rubí Peniche de Alor siga el ejemplo de la presidenta estatal del DIF, Narcedalia Martín de González, y que recuerde que su labor es precisamente garantizar la seguridad y el bienestar de los más pobres de Cancún quienes aún siguen en espera de resultados concretos y tangibles.

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