“Pajarito”, tristemente sacrificado.

Ene 30, 2006

“Pajarito” a sus sangrientos espectadores, simplemente les dio una probadita de lo que han de sentir los de esa especie en sus últimos instantes de vida, cuando los de la especie humana, en una desigual pelea, los torturan y matan.

El toro “Pajarito” con 503 kilos de peso, herrado con el número 167, en cuestión de segundos se volvió nota internacional este domingo pasado; pues paso a ocupar la mayoría de las portadas en periódicos y su filmación desde varios ángulos se repetía incansablemente por las casi todas las televisoras durante sus espacios informativos.

El suceso, inédito en 60 años en la historia del coloso de la ciudad de México, se dio durante la corrida 14 de la Temporada Grande 2005-S06, pues cuando apenas salió al ruedo, “Pajarito”, al intentar huir, corrió y dio un salto de más de dos metros que lo llevó hasta la barrera de sombra, en donde corneó a una sexagenaria que se encontraba en el lugar y lesionó a otras nueve personas; causándole también, una crisis nerviosa a un menor de 10 años.

-“Pajarito” causó pánico y terror cuando la muchedumbre trató de abandonar las gradas-

Gracias a Dios, para fortuna de los “sangrientos espectadores”, el desafortunado toro de 503 kilos de peso, de pronto se atoró entre las butacas, fue ahí cuando un comentarista de un medio electrónico le torció la cola mientras un torero que se encontraba entre el público lo mató de una estocada con una “espada de matar” que le acercaron.

“Pajarito” en su infructuosa huida de una pelea que él, al igual que los demás toros, no pidió pelear, causó el pánico y horror entre cientos de “sangrientos espectadores”, que semana a semana van a deleitarse con la desigual y sangrienta masacre de toros.

“Pajarito” a sus sangrientos espectadores, simplemente les dio una probadita de lo que han de sentir los de esa especie en sus últimos instantes de vida, cuando los de la especie humana, en una desigual pelea, los torturan y matan.

¿Por qué desigual? Pues bien, cuando un toro sale al ruedo, recién le abren las puertas, un “gandalla” lo pica con un punzón (distintivo de la casa) en la parte baja del cuello y alta de lomo (bien escondidito tras la barrera obviamente) posteriormente sale un “valiente picador” montado a caballo, (otro pobre animal que jamás pidió ser expuesto) y pica una y otra vez al pobre toro con una lanza (vara), cuya punta es de casi 16 centímetros de largo, con casi dos pulgadas de ancho, para desangrarlo y debilitarlo.

Luego salen unos cuatro individuos (sub-alternos) en traje, no sé de qué, si de chambelán o de bailarín de valet y armados con sus respectivas “capitas” normalmente en colores fiusha, lo fintean, lo desangran y lo desgastan más.

Después de todo esto, finalmente entre un rito casi, casi de héroe de guerra, sale otro fulanito con otro trajecito un poco más… ajustadito, brillosito, así como que más bonito ¿no? -El Torero, quien después de otros “pases” con su “capita”, determina si el toro ya está “listo”, es decir, lo suficientemente cansado; de no ser así, regresan sus chambelanes al ruedo, para que en bola, junto con sus “capitas color fiusha”, desgasten y desangren un poco más al pobre toro.

Bien, el pobre toro ya está listo; o sea, bien madre#$%. Y regresa el “valientísimo torero” hace su heroica chamba, que es la de fintear y cansar al toro con puro movimiento de “capita y cadera”. Ahora es turno de un humano más contra un sólo toro, – “El Banderillero”- este cuate, quien también viste un trajecito bien “bonito” le clava al cansado y desangrado toro unas cuatro o a veces hasta seis “banderillas” cuyas puntas son como de seis centímetros.

Para cuando el toro apenas logra ver puros nubarrones (creo que con tanta tortura no has de ver otra cosa) regresa el valientísimo torero, quien tras varios intentos, logra enterrarle hasta el fondo la “espada de matar” para finalmente cegarle la vida al pobre toro.

Todo esto sufre un animal sólo en pro, única y exclusivamente de la diversión de puros “sanguinarios espectadores”.

Creo, he dejado ver, que esta porquería de la tauromaquia no me gusta; tal vez la podría respetar y digo tal vez, si fuera el torero y sólo el torero, el que hiciera todos los papeles; es decir, q

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