El ecocidio, amerita y exige castigo

Sep 13, 2009

Un ecocidio se registró la mañana de este viernes pasado, en un área del manglar ubicada a un lado de la Colonia Donceles, luego de que una colonia de tejones fuera envenenada utilizando alimento para canes.

La matanza motivó la llegada de los inspectores tanto de la Profepa como de la Semarnat, quienes levantaron más de 70 tejones muertos, un perro y otros animales que injirieron el alimento envenenado.

Los inspectores de la Profepa y de la Semarnat procedieron a levantar las actas correspondientes e informaron que solicitarán la respectiva investigación a la PGR, pues esto se trata de un delito ambiental.

Dicha estupidez, arrojada ya sea por la ignorancia o la intolerancia, evocó y provocó la indignación no sólo de los vecinos del lugar, sino de muchos, que la nota leímos, escuchamos o vimos en medios impresos o electrónicos.

Con los años, los tejones se ganaron la amistad de los vecinos, tanto que ya se les respetaba su espacio y se les proveía alimento; pero nunca falta el intolerante, aquel que cree que este mundo es sólo para él. –O peor aún, el ignorante al que no se le da pensar, que sus barrabasadas también pueden afectar los demás.

Cual sea el caso, Ojala y se sepa quien fue el intolerante o el ignorante; porque no sólo mató a una colonia de tejones sino que afectó a un ecosistema.

Y desde este espacio, consideramos oportuno y justo que la sanción o multa sea ejemplar, que sirva para que los demás, aprendamos a respetar lo poco que ya nos queda de flora y fauna. ¿O qué, no?

Categories: Ecología, La Columna