Corazones 100% libres

Mar 19, 2010

POR: Ricardo Córdoba /// “Después de un buen taco…nada mejor que un buen tabaco”, es la frase que Juan Pablo repite cada vez que termina de comer. Fiel a su costumbre saca de su bolsillo una cajetilla de cigarros, y de una manera natural y hasta un poco despreocupada enciende su cigarro y aspira profundamente el humo. Varios segundos después suelta la bocanada…”ah, qué rico sabe”, se dice satisfecho.

Al mismo tiempo que los ingredientes del cigarro se congestiona con el fuego y aire, el organismo de Juan está experimentando una dramática alteración: Conforme el humo del cigarro entra en su cuerpo, aumenta su presión sanguínea así como su frecuencia cardiaca; también se altera el flujo de su sangre y el aire que va hacia sus pulmones, asimismo, disminuye la temperatura de su piel en dedos y manos. Lo anterior son sólo algunos de los efectos inmediatos que ocasiona el consumo de tabaco.

La causa

Juan Núñez Guadarrama, Coordinador de la Alianza Nacional para el Control del Tabaco, Aliento, afirma: “El tabaco no es un hábito, es una adicción; más poderosa que el alcohol y tan destructiva como la cocaína. La cuestión es que es una adicción que todavía hoy, no obstante las contundentes pruebas que existen a nivel científico sobre los daños que ocasiona, sigue siendo aceptada”.

En palabras de la doctora Sonia Meza, neumóloga y Coordinadora de las Iniciativas para el Control del Tabaco de la Fundación InterAmericana del Corazón – México: “La adicción al tabaco consistente en una dependencia hacia el mismo, que produce una intoxicación del organismo, disminuyendo la salud del fumador. Las personas que fuman sienten la necesidad de hacerlo porque la nicotina estimula las glándulas suprarrenales que producen adrenalina en la sangre. Entonces, el tabaco estimula el sistema nervioso central y en los adictos produce relajación. A su vez, con cada fumada, las arterias del corazón se expanden y después se hacen rígidas, lo que favorece los daños cardiovasculares, tales como los paros cardiacos”.

Ingredientes dañinos

Estudios auspiciados por la prestigiosa Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, lnstitute for Global Tobacco Control, de Estados Unidos, demostraron que el tabaco contiene más de 4000 sustancias químicas activas, de las cuales al menos 43 son cancerígenas. De ellas, la nicotina es un estimulante, encargado de originar la adicción y la dependencia psicológica. Es el producto activo más importante del tabaco. La nicotina produce un incremento del pulso cardíaco y de la tensión arterial y de cada cigarro fumado, el 10% de su contenido entra y se deposita en los pulmones.

Tabaco, enemigo de tu corazón

Especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública, INSP, comentan que estudios realizados en todo el mundo han demostrado:

• Entre 30 y 40% de quienes respiran humo de tabaco de segunda mano presentan mayores posibilidades de padecer enfermedades cardiovasculares, ya que se ha demostrado que incluso en pequeñas cantidades es muy dañino.

• El humo de tabaco tiene efectos negativos agudos sobre el sistema cardiovascular, no importa si la exposición ha sido muy breve. Lo anterior debido a que el humo de tabaco requiere de pocos segundos para provocar la reacción del sistema inmunológico y de algunos minutos para modificar la actividad del sistema circulatorio.

• El humo del tabaco aumenta los niveles de grasa y colesterol malo en la sangre, estimula el desarrollo de agregación de plaquetas en forma de pequeños tapones y altera la flexibilidad de las arterias (o función endotelial).

Dejar de fumar es posible

Abandonar el cigarro no es una experiencia tan complicada si la persona se reconoce como adicta y que está dejando su bienestar en manos de una sustancia externa. Cuando se da este reconocimiento, ya está lista para dejar el cigarro o buscar apoyo farmacológico y psicológico. Lo más importante es la voluntad de dejar de fumar.

Protege tu corazón y recuerda: Fumar no tiene porqué ser parte de la vida.

Fundación México Unido
www.sermexico.org.mx

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