Cierra gobernador tradicional fiesta
Cozumel.- La celebración de mayor tradición y más importante de Cozumel: la Feria del Cedral, en su conmemoración 162, finalizó ayer con el acostumbrado baile de la “Cabeza de Cochino”, danza ceremonial que encabezó el Gobernador del Estado, Félix González Canto, acompañado de su esposa Narcedalia Martín de González, así como de sus hijos Victoria y Félix Lenín González Martín.
También se contó con la presencia del alcalde Juan Carlos González Hernández y la presidenta del DIF municipal Virginia Alcérreca de González, quienes asistieron acompañados de su hija Paloma González Alcérreca.
Igualmente se dieron cita funcionarios de todos los órdenes de gobierno, así como legisladores y en general personajes de la sociedad cozumeleña.
El Gobernador del Estado, se congratuló de poder asistir una vez más a los festejos de la Santa Cruz de Sabán, por el alto significado que tiene para los habitantes de la ínsula.
Durante su mensaje manifestó que es el último año al que asiste a esta celebración como Gobernador de Quintana Roo, empero, aseguró que continuará acudiendo a la feria del Cedral, como cozumeleño de corazón.
Durante el último día de festejos, se realizó el baile ceremonial de la “Cabeza de Cochino”.
Las mujeres como siempre lucieron vistosos ternos con bordados blancos y multicolores, que hacían juego con níveas zapatillas.
En tanto los hombres lucieron sus guayaberas con pantalón y alpargatas blancas, portando sobre la cabeza bandejas en algunas de las cuales, montaron cabezas de cochino asadas a la parrilla, adornadas con festones de colores, papel china picado y panes.
Los participantes, felices, bailaron en redondel durante la danza ritual que dio fin a los festejos conmemorativos del 162 aniversario de la fiesta de Santa Cruz de Sabán.
La tradición inició durante la Guerra de Castas, en el siglo XIX, cuando los mayas de Yucatán se levantaron contra los opresores. Los esclavizados mayas mataron a la mayoría de los mestizos de la población de Sabán en el continente”.
Casimiro Cárdenas, un acaudalado joven sobrevivió teniendo en sus manos una pequeña cruz de madera. Hizo promesa de que organizaría un festival religioso anual en cuanto encontrara un nuevo hogar.
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